DR. ABEL GONZALEZ MASSENET (1914-2009)
(y II)
Trujillo
desde joven llevó una vida sexual desenfrenada y al parecer padecíó de
algunas enfermedades venéreas, entre ellas gonorrea, que en esos
tiempos era frecuente dejara una estrechez uretral como secuela, así
que en 1935 vino al país el famoso urólogo francés, George Marion y le
corrigió ese problema, con una exitosa intervención quirúrgica.
Desde entonces Marion, quien había atendido también al dictador venezolano Juan Vicente Gómez, visitaba el país en enero, alejándose del frío parisino; para finales de los años de 1940 se alojaba en el Hotel Jaragua, con todos los gastos cubiertos por su paciente agradecido.
Cuando
Trujillo inauguró un moderno hospital militar, próximo a la Universidad
de Santo Domingo, le puso por nombre Marion y el famoso urólogo operaba
allí, durante las visitas que realizaba al país, con el Dr. Abel González como ayudante, quien me dijo, que Marion era el cirujano mas hábil, que el había conocido.
La
afición de Marion por nuestro país, hizo que la urología fuera de las
especialidades de mas rápido desarrollo entre nosotros, realizándose novedosas técnicas quirúrgicas, antes de que se realizaran en Cuba y Estados Unidos.
En
1949, los Dres González, Abel y sus hijos Rafael y Abelito, inauguraron
la Clínica Dr. Abel González, en la Ave Independencia esq Bernardo
Pichardo.
En
1950 murió el Dr. Abel Gonzalez Quezada, cuando ya la clínica estaba
bien encaminada. Posteriormente, un hijo de Abelito, bautizado con el
mismo nombre que su padre y su abuelo, inauguró un moderno centro
clínico en la Ave. Abraham Lincoln, que recibió el mismo nombre.
El
31 de mayo de 1961, temprano en la madrugada, el Dr. Abel Gonzalez
recibió una llamada del Jefe del cuerpo médico del ejército, Dr.
Francisco González Cruz, ordenándole fuera de inmediato a la tercera
planta del Palacio Nacional. Allí Abelito se encontró con su superior y
el Dr. José Sobá, sempiterno Secretario de Estado de Salud Publica de
esos días y frente a ellos,……….. nada mas y nada menos, que el cadáver de Trujillo.
González
Cruz le dijo al urólogo que el tenía que embalsamar el cadáver y de
inicio este se negó, alegando con razón, que el nunca había hecho eso y no tenía la menor idea de cómo se hacía.
Ante la insistencia del General, Abelito entonces se presentó, antes de que saliera el sol, a
la casa del Dr. Napoleón Perdomo, quien laboraba en el Instituto de
Anatomía de la Universidad, a preguntarle como se embalsamaba un
cadáver y este le dió las orientaciones que buscaba. Recuerdo
vividamente cuando el Dr. Abel González me dijo:
“Entonces
yo busqué los instrumentos y el material necesario, regresé al Palacio,
le canalicé la femoral al cadáver y le inyecté por ahí medio galón de
formol. Cuando volví a verlo un tiempo después, me sorprendí de lo bien conservado que estaba”.
El
año que se graduó de médico, 1938, Abelito Gonzalez casó con Filomena
Canalda, su única esposa, con quien compartió mas de 60 años de feliz
vida matrimonial. Tuvo seis hijos, tres varones y tres hembras, cuatro de los cuales se hicieron médicos como su padre.
Fue profesor titular de urología de la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Terminamos
esta breve semblanza suya, con las palabras que escribiera el Dr. Pablo
Yermenos Forastieri, en el editorial de Acta Medica Dominicana, en la
edición dedicada a este paradigma de la medicina dominicana:
“En el se resumen las cualidades indispensables de sapiencia, laboriosidad, honradez y
auténtica modestia, como para hacer de el, uno de los mas calificados
ejemplos a imitar por las actuales y futuras generaciones de
dominicanos, que han escogido la ciencia hipocrática, como instrumento
de servicio a los demás.”
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