LA PALABRA DEL DÍA
sargazo
Es el nombre común de unas 150 especies de algas que ocupan grandes espacios en alta mar y en las rocas litoráneas.
Desde la época del Descubrimiento se llamó "mar de los sargazos" a
una región del océano Atlántico de más de tres millones de kilómetros
cuadrados que se extiende entre los meridianos 70º y 40º oeste y los
paralelos 25º a 35º norte, cubierta por estas algas, que constituyen
hasta hoy un formidable escollo para la navegación. El Diccionario de
la Academia indica que la palabra sargazo proviene de "las algas" con
pérdida de las dos primeras letras del artículo.
Sin embargo, esa etimología es rechazada prácticamente por todos
los especialistas. Corominas afirma que proviene del portugués sargaço
y, coincide con el brasileño Antonio Houaiss en que esta forma, a su
vez, procede del latín salix (sauce). La palabra latina se formó a
partir del indoeuropeo salic (sauce).
pontífice
Algunos años después de la legendaria fundación
de Roma por Rómulo y Remo (753 antes de nuestra era), cuando los
monarcas de la joven ciudad se ocupaban aún de los rituales religiosos,
el segundo rey de Roma, Numa Pompilio, pensó que sus sucesores tendrían
que ocuparse de la guerra y del gobierno de un Estado cada vez más
complejo, de modo que no estarían en condiciones de pensar en la
liturgia. Con esa idea, Numa Pompilio decidió entregar el cuidado de
las ceremonias religiosas a un funcionario o sacerdote que desempeñara
exclusivamente esa función religiosa. Después de mucho meditarlo,
entregó esa dignidad a los pontifex, que eran los encargados de cuidar
el puente sobre el río Tíber, una tarea que en aquella época revestía
enorme importancia política y militar, además de religiosa.
En la palabra pontifex se fusionan pontis (puente) y facere (hacer), en alusión a su actividad: cuidar el puente.
Algunos
siglos más tarde, el emperador Julio César decidió asumir la dignidad
de Pontifex Maximus (Sumo Pontífice), el mayor de los pontifex, para
indicar así su posición de jefe no sólo civil y militar, sino también
religioso. A partir de Augusto, este título quedó vinculado al de
emperador durante varios siglos, hasta la llegada al poder de
Constantino (306 d. C.), quien adoptó el cristianismo como religión
oficial del Imperio. Fiel a la tradición consagrada por sus
predecesores, Constantino siguió usando durante algún tiempo el título
de Sumo Pontífice, ahora como representante de Cristo. Pero los obispos
de Roma no demoraron en reivindicar para sí la condición de únicos
representantes de Cristo en la Tierra y acabaron por incorporar el
título de Pontifex Maximus, que los papas ostentan hasta hoy.
rebuznar
¿Nunca sintió ganas de silenciar para siempre a
un chofer impertinente por el estruendo que hacía con su bocina? Cuando
le ocurra de nuevo, recuerde que bocinar y rebuznar tienen la misma
etimología, y verá cómo su indignación cede lugar a un sentimiento de
pena ―que es más saludable― por el infeliz conductor.
En efecto, el verbo que usamos para expresar el estridente sonido
emitido por el asno, el rebuzno, proviene del verbo latino bucinare,
formado a partir de bucina o buccina (trompeta, bocina). En la Edad
Media se utilizó bucina para referirse al cuerno que tocan los pastores
o al instrumento de viento derivado de la trompa. A comienzos del siglo
XX, en español se adoptó 'bocina' como denominación de la corneta de
los automóviles, pero desde los albores de nuestra lengua se llamó
rebuzno al sonido emitido por el burro.
Rebuznar aparecía ya en el Diccionario latino-español de Nebrija y
rebuzno fue recogido en la primera edición del Diccionario de la
Academia (1726), que lo definía así:
La voz o sonido bronco
y desapacible, que forma el asno, con diferentes altos y baxos: lo que
regularmente hace quando quiere comer, o está à vista de la hembra. Se
toma festivamente por cantar mal.
EL LATÍN DEL DÍA
«patria mea totus hic mundus est»
Mi patria es todo este mundo
(Séneca)
«tardum est diferre quod placet»
Dejar para después lo que a uno le agrada es ser perezoso. Petronio 10, 7
«Tempus in agrorum cultu consúmere dulce est»
El placentero el tiempo empleado en cultivar la tierra. Ovidio, Ponticas 2, 7, 69
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EL APELLIDO DEL DÍA
Dueñas
Apellido oriundo de la villa de Dueñas, en Palencia, cuyo nombre había
tomado en el siglo XV una familia noble de ese apellido, a la que
perteneció Toribio Fernandez de Dueñas. Diego de Dueñas fue vecino de
Medina del Campo (Valladolid) y, en unión con su hermano Alonso ganó
ejecutoría de nobleza, dada en Valladolid en 1553. Otra rama de Dueñas
pasó a Aragón y fundó nueva casa en la villa de Almunia de Doña Godina,
en la provincia de Zaragoza.
ARMAS: Escudo cuartelado, 1º y 4º jaquelado de oro y gules; 2º de
oro, con una banda de sinople acompañada en lo alto por dos cabezas de
águila de sable, picando en un racimo de uvas; y 3º de plata, una cruz
floreteada de gules, cargada con cinco castillos de oro. Bordura de
gules con ocho veneras de oro.
Benavente
Apellido castellano, oriundo de la villa de ese
nombre, en la provincia de Zamora. Su significado es "bien llegado",
"de buen augurio". El 28 de enero de 1473 se concedió a Rodrigo Alonso
Pimentel el título de Conde-Duque de Benavente. Entre los notables de
ese apellido cabe destacar a Agustín Benavente, monje benedictino del
siglo XVII, al militar y polìtico chileno Diego José Benavente y al
autor dramático español Jacinto Benavente. Armas: En campo de plata, un
árbol de sinople con dos lobos de sable empinados al tronco.
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