SE NOS FUERON DOS GRANDES

Calladamente, tan en silencio como
vivieron sus últimos años. Sencillos, humildes, honestos, apacibles,
cariñosos diría yo, íntegros a carta cabal, de un valor pocas veces
visto.
Han partido casi al mismo tiempo, sin
proponérselo, aunque así participaran, como actores de primer orden en
la noche gloriosa del 30 de Mayo, en actividades similares,
respondiendo al llamado de los que, en un acto de arrojo y valentía
nos libraron de las garras del terror.
Ambos, sin
estar directamente involucrados, aunque conocedores de la conjura, se
vieron envueltos en los acontecimientos de aquella noche estelar. Así,
dieron auxilio a algunos de los heridos; uno a Pedro Livio Cedeño, el
otro a Salvador Estrella Sadhalá.
Uno, concuñado;
el otro, casado con una prima de Antonio De La Maza. Cuán orgulloso se
sentiría éste con la respuesta al llamado de estos dos hombres
excepcionales.
Nunca reclamaron protagonismos, a
pesar de haber sido actores de primer orden en el hecho histórico del
30 de Mayo... ¡cuánta nobleza!
Me refiero a dos
grandes, el Dr. Rafael Batlle Viñas y el Dr. Bienvenido García Vásquez,
juntos casándose con la gloria por la causa grande de la patria, y
juntos han partido a la gloria del Señor.
De ambos
conservaremos siempre un gran recuerdo; su memoria será siempre
celosamente guardada en lo más profundo de nuestros corazones. Hombres
como ellos son ejemplos a imitar, para la presente y futuras
generaciones.
¡Dios habrá de recompensarlos!
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