" Se Alquila la Eternidad".
..." Cuenta una leyenda, que hubo una vez un reino en donde no existía nada, donde el tiempo se quedó dormido una vez en la historia: tan sólo existía el principio y éste, al despertar el tiempo, comenzó a engendrar las cosas.
El principio fue poderoso, único rey, único vasallo y único habitante de ese reino. Fue tan grande que se hizo Dios.
Pero un día, surgió la primera idea...un rey no debe estar solo, un vasallo necesita de un rey, un habitante de quien lo gobierne y un Dios necesita de quien lo adore. Entonces, las ideas se inventaron unas a otras y empezó la primera creación.
El rey imaginó los astros y los creó, y vio la luz; creó las aguas y surgió la sed, creó la tierra y surgieron plantas, creó los frutos y surgió el hambre; creó al hombre y surgió la inteligencia, la inteligencia engendró el egoismo y el egoismo al odio y el odio la muerte y la muerte engendró la tristeza, la tristeza al llanto y el llanto encontró la risa y la risa parió el amor y el amor dio alegría...y así, los elementos se engendraban unos a otros y otros a unos, y todos los elementos se devoraban unos a otros y otros a unos, porque todo lo existente era fértil, y todo lo existente era voraz.
Y así fue el tiempo, y el hombre ideó más hombres y cada hombre multiplicó estos elementos, hasta que una noche en que la paz envolvió la oscuridad y el todo y la nada estaban dormidos, despertó la soledad y el hombre sintió frío y buscó para sí un abrigo que a la vez le diera calor, también hablaría con él, y encontró a la mujer. El sol calentaba sus senos y doraba su piel, y conoció los deseos; un sentimiento blando hinchó su vientre y su ser fue muchas veces admirado. Multiplicó su especie en sus matices, y al descubrir cuán talentoso había sido, se convirtió en su propia arma para cubrir sus caprichos y de estos, surgieron los celos y la pasión.
A su paso brotó la flor y de la flor los perfumes. De sus manos la delicadeza y de ésta el cristal. De su mente la fantasía y de la fantasía los colores; de los colores afloró la belleza y de la belleza la vanidad, y así siguió la cadena hasta que voló la imaginación y en pleno vuelo, surgió el poeta, y desde lo alto, plasmó en sus versos la historia de aquel reino.
Y su naturaleza era superior porque para él todo era posible, no había barreras entre lo real y lo fantástico. Pensó y pensó tanto, que cayó en la locura, y de la locura apendieron los genios y en ella se acunaron los artistas; éstos a su vez crearon y crearon hasta llegar a la última creación. Vieron la eternidad y no concebían el fin. Por eso improvisaron el principio, pero el principio es un tiempo nuevo, y su sombra es la nada. Entonces, tras el holocausto reinó la calma, y arrulló al tiempo y lo durmió en sus brazos..
Otra vez se durmió el tiempo, y en este reino, brotó el principio que era redondo. Todas las cosas eran redes de anillos, espirales y burbujas que abarcaban las dimensiones...y fueron incomprensibles.
Este reino sigue girando en un punto del espacio y siempre hay un principio elemental en donde todas las cosas van y vienen, y se derivan unas de otras y otras de unas, y se anillan unas a otras y otras a unas...y el tiempo así soñó, cuando dormido estaba una vez en la historia.
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